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03 de marzo de 2021

Hacia el 8 de marzo, día 3: Eva Bandrés, inmunóloga y «farolera»

Foto noticia

Soy Eva Bandrés, sangüesina de 50 años (de casa “el real” y “anico”). Tengo 3 hijos y soy científica.

A mis alumnas y alumnos de la universidad me presento como científica y “farolera”… me representan ambas

  • Eva ¿Qué querías ser de pequeña?
    • Creo que pasé por distintas etapas. Inicialmente quería ser peluquera (me encantaba estar en la peluquería de mi tío Toñín). Luego, después de leerme 100 veces el libro de mujercitas, quería ser como Jo, escritora. En la adolescencia quería ser corresponsal de guerra y defensora de las causas injustas.
  • Te decidiste por la Biología ¿por qué?
    • Fue un poco por impedimento familiar. Yo quería escribir y estudiar periodismo, pero mi padre no lo veía. Me dijo: “Pio Baroja médico era, para escribir no hace falta estudiar una carrera”. Yo estudiaba ciencias y me pareció buena idea estudiar Biología para irme con Greenpeace a salvar las ballenas. Así empecé a estudiar Biología que abarca muchos temas. En segundo conocí el mundo de la célula, la bioquímica, los genes etc., y me pareció un mundo mágico que ni siquiera sospechaba que podría estar así de regulado
  • Es un campo muy amplio, pero tú ¿te has dedicado a…?
    • Yo me dedico ahora a la inmunología, que es la ciencia que estudia cómo nos defendemos de todos los microorganismos (virus, bacterias, parásitos) pero también como podemos utilizar nuestro sistema inmune para combatir enfermedades (producir vacunas, combatir el cáncer, hacer trasplantes)
  • ¿Dónde trabajas, Eva? ¿Sigues investigando en tu tiempo libre?
    • Después de acabar la especialidad de Inmunología, estuve 10 años investigando en el tratamiento del cáncer. Hace 10 años obtuve una plaza del Servicio Navarro de Salud y trabajo como inmunóloga en el Hospital de Navarra. Allí sobre todo me dedico a analizar muestras para poder elegir un buen donante para un paciente con leucemia o analizar unas moléculas que se asocian con enfermedades autoinmunes. Sí, sigo investigando, pero menos que antes. Ahora de una forma más aplicada intentamos buscar respuestas a los problemas que nos encontramos día a día con nuestros pacientes. En el último estudio que hemos realizado hemos querido ver si utilizando una tecnología muy novedosa podemos adelantarnos en la detección de nuevo  de la leucemia después de un trasplante de médula ósea.
  • Actualmente también impartes clases en la Facultad de Medicina de la UPNA, ¿de qué materia?
    • Intento enseñar Inmunología a los estudiantes de Medicina. Debo confesar que están  siendo un reto difícil pero muy gratificante. Por desgracia estamos en el año de la inmunología. Así que  todos nos hacemos preguntas sobre IgG o IgM frente al coronavirus o sobre las vacunas. Intento enseñarles cómo funciona todo esto
  • Eres una mujer científica, ¿una rara avis?
    • No lo considero. Debo decir que siempre me he rodeado de mujeres científicas. En la universidad la mayoría de compañeros eran mujeres, me enseñaron inmunología mujeres, mis compañeras  en el trabajo siempre han sido mujeres. Creo que el mundo de la ciencia las mujeres están “ganando la carrera”. Otra cosa son los científicos que vemos en la tele que la mayoría son hombres. Las mujeres solemos quedarnos en la “recocina”, gestionamos lo que no se ve…
  • ¿Qué es lo que más difícil te ha resultado? Y ¿De qué te sientes más satisfecha?
    • Lo que más difícil me ha resultado es asumir que muchas veces ni siquiera con un gran esfuerzo se obtienen los resultados que deseas. En ciencia es importante asumir que muchas veces estás equivocada, que no puedes cambiar la realidad (ni aún con empeño) y que es imprescindible trabajar con humildad. Muchas veces tienes la sensación de tirar todo el trabajo por la borda porque no obtienes un resultado positivo, pero asumirlo es parte del juego. De lo que más satisfecha me siento, que ha dependido poco de mí, es de haberme rodeado de un gran número de mujeres que me han ayudado para ser quien soy, como científica y como persona. Compaginar la maternidad con la ciencia no hubiera sido posible sin el apoyo de mi madre, mi tía, mi prima y otras amas que recogían a los txikis en la puerta de la ikastola. Tampoco sin mis amigas o mis compañeras de trabajo. En el laboratorio siempre una de nosotras teníamos que ir al pediatra por mocos y el resto asumíamos el trabajo. Por supuesto también gracias a mi padre y mi marido que siempre me apoyaron y a un gran jefe, que ya hace 20 años nos permitía conciliar el horario para poder realizar la tarea de científica y la de madre.
      Me siento especialmente orgullosa de toda la gente que me ha ayudado en todo este tiempo, he tenido una gran suerte.

Muchas gracias Eva, por dejarnos conocerte y acercarnos a la importante labor que desarrollas. Eskerrik Asko!

 

 

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